mini-eduardo-herreraPor Eduardo Herrera
Psicólogo y Logopeda especialista en el diagnóstico e intervención de los trastornos de aprendizaje.


Antes de adentrarnos en la definición de dislexia, los síntomas y las pautas para un correcto diagnóstico, queremos aclarar algunos mitos sobre la dislexia.

Qué no es la dislexia:

• No es una discapacidad intelectual.
• No es una discapacidad sensorial.
• No es una falta de motivación
• No es un déficit de atención.
• No es un problema de inmadurez.
• No es consecuencia de un problema emocional.


¿Qué es la dislexia? Definición y diagnóstico

Existen muchas “definiciones” de dislexia, yo personalmente la suelo describir así:

“La dislexia es una dificultad significativa y persistente en el aprendizaje y automatización de la lectura. Significativa hace referencia a que el disléxico presenta un rendimiento significativamente inferior al esperado para su edad y curso. Una desviación se considera significativa a partir de 2 cursos escolares. Persistente se refiere a la “resistencia a la intervención”, por mucho tiempo y esfuerzo empleados en la mejora de la lectura, no se aprecian mejoras sustanciales en precisión y velocidad lectora”.

Está asociada a problemas de discriminación y secuenciación fonológica, y procesos de decodificación. La decodificación implica reconocer los rasgos de las letras y vincularlas al fonema (sonido) que representan de forma “automática”.

¿A qué suele estar asociada?

La dislexia se correlaciona frecuentemente con problemas de comprensión lectora, disgrafía, disortografía y dificultades para el cálculo exacto (por ejemplo, memorizar las tablas de multiplicar).

Sin embargo, una de las variables que menos correlaciona es el coeficiente intelectual. Muchos estudios actuales muestran que no existe relación significativa entre el C.I. (coeficiente intelectual) y la velocidad lectora.

¿Cuál es su frecuencia?

La dislexia es el trastorno de aprendizaje más frecuente. La prevalencia de la dislexia dependerá de las características del idioma en el que se aprende a leer. En lenguas “opacas” (con poca correspondencia letra/sonido) y complejas silábicamente, como el inglés, es de un 15 / % de la población.

En lenguas más transparentes (con gran correspondencia letra/sonido) y sencillas silábicamente, como el español, la prevalencia está alrededor del 5 % del alumnado. Lo que implica que estadísticamente sería probable encontrarnos a un disléxico por aula.

Diagnóstico de la dislexia

La evaluación de los procesos cognitivos implicados en la lecto escritura es la única vía posible para llegar a un diagnóstico preciso del trastorno. En cuanto a la lectura, se analizará con detalle:

  • La capacidad para leer palabras frecuentes.
  • La capacidad para leer palabras poco frecuentes y complejas.
  • La velocidad lectora.
  • Bajadas en el rendimiento lector por cansancio o ansiedad.
  • El procesamiento sintáctico de las oraciones.
  • Nivel de acceso a los contenidos semánticos del texto.
  • La capacidad de integrar los nuevos conocimientos en la memoria remota.
  • La capacidad de acceder y organizar los nuevos contenidos.
  • Las memorias operativas de trabajo.

En la escritura, se analizará con detalle:

  • La capacidad para copiar palabras con un trazo correcto.
  • La capacidad para escribir palabras y frases al dictado sin errores ortográficos ni de omisión o inversión de letras.
  • El uso de un tipo de letra legible y que se ajuste a unos patrones de tamaño y espacio.
  • La capacidad de reflejar los conocimientos a través de la escritura espontánea.

Un diagnóstico que no refleje estos aspectos y que haga referencia exclusivamente a aspecto emocionales, psicomotrices, perceptivos o de lateralidad no tendrá ninguna validez científica.

Dislexia y TDH (trastorno de atención con hiperactividad)

Es muy frecuente la presencia de niños con síntomas de ambos trastornos. En estos casos va a ser fundamental realizar un diagnóstico correcto, que tenga en cuenta la posibilidad de la comorbilidad. En muchos casos La comorbilidad de ADHD y dislexia ha sido ampliamente identificada (Mc Gee, 1987; Cantwell, 1991). Si en un paciente con ADHD pasa desapercibida la dislexia, el tratamiento con estimulantes será insuficiente y no se abordara un problema básico. Del mismo modo si en un paciente disléxico no se tiene en cuenta su problema de concentración es posible que el trabajo psicopedagógico sobre la dislexia no genere los resultados óptimos.

Síntomas de la dislexia en niños (0 a 5 años)

  • Historia Familiar de problemas disléxicos.
  • Dificultades de evocación y poca habilidad para acceder a la forma lingüística de los conceptos.
  • Ausencia de conciencia fonológica. Dificultades para entender el sentido de la lectura, resulta una tarea que no entienden que representa y ni que se quiere conseguir. En la mayor parte de los casos es frustrante enfrentarse a la tarea de aprender a leer.
  • Alternancia de días “buenos” y “malos ” en el trabajo escolar, sin razón aparente.
  • Dificultad para aprender las rimas y canciones típicas de la etapa preescolar.
  • Bajo nivel de las memorias operativas de trabajo necesarias en los procesos de reconocimiento y retén de sonidos y grafemas.

Síntomas de la dislexia en niños (5 a 9 años)

  • Serios problemas para aprender la asociación fonema grafema para cada letra y aprender a leer.
  • Persistente tendencia a escribir los números y letras en espejo o con un trazo no correcto.
  • No se consigue pegar el salto en velocidad lectora para superar la lectura silábica.
  • Dificultad de aprender el alfabeto y las tablas de multiplicar y en general para retener secuencias, como por ejemplo: los días de la semana, los dedos de la mano, los meses del año, las estaciones, etc.
  • Problemas en las tareas de escritura: errores al copiar de la pizarra, sobre todo si se les deja poco tiempo antes de borrar el modelo. Bajísimo rendimiento en los dictados con numerosos errores ortográficos.
  • Bajo rendimiento de las memorias operativas de trabajo, que provoca lentitud en las tareas académicas, deberes sencillos les ocupan hasta las 10/11 de la noche.

Síntomas de la dislexia en niños (9 y 12 años)

  • Continúan los errores en lectura, aunque son más sutiles.
  • No se ha conseguido el automatismo en la lectura, aumentan los errores cuando aparece el cansancio y la ansiedad.
  • Mala letra y gran cantidad de errores ortográficos.
  • Bajo rendimiento académico al tener que demostrar sus conocimientos por escrito, soporte que no les permite expresar todo lo que saben.
  • Falta de confianza, frustración y baja autoestima.
  • Problemas de comprensión y estructuración de los contenidos.
  • Dificultad para el aprendizaje de lenguas extranjeras. Sobre todo su escritura.

Síntomas de la dislexia en niños y adolescentes (12 años en adelante)

  • Tendencia a la escritura descuidada, desordenada, en ocasiones incomprensible.
  • Inconsistencias gramaticales y errores ortográficos, a veces permanencia de las omisiones, alteraciones y adiciones de etapas anteriores.
  • Dificultad en la comprensión lectora.
  • Dificultad para planificar y para redactar relatos y composiciones escritas en general.
  • Aparición de alteraciones conductuales (de inhibición, depresión y/o agresivas).
  • Aversión a la lectura y la escritura.

Tratamiento de la dislexia

Existen múltiples programas de tratamiento para la dislexia. No todos tienen la misma credibilidad científica. Se debe intentar que:

  1. El programa esté orientado hacia el entrenamiento fonológico, aspecto disfuncional en el que se sustenta la dificultad lectora.
  2. Ha de estar orientado al problema. La dislexia mejora mediante tareas relacionadas con la lectura.
  3. El profesional deberá transmitir su hipótesis de trabajo, e implicar al entorno familiar y educativo en la mejora del trastorno de su hij@.
  4. Pero tan importante como recomendar un programa es desaconsejar intervenciones sin aval experimental que gozan de gran difusión:

Métodos desaconsejados: 

  • Entrenamiento perceptivo optométrico.
  • Lentes teñidas.
  • Entrenamiento psicomotriz.
  • Entrenamiento de la lateralidad y gateo.
  • Terapia psicológica emocional.

Estos métodos, a parte de su coste económico, no solo no mejoran la dislexia, sino que añaden una carga adicional de trabajo al niño y a la familia, y retrasan años una intervención adecuada.

Se han realizado investigaciones sobre la eficacia de los distintos tipos de intervención en dificultades de lectura. Solo las intervenciones basadas en trabajar la correspondencia grafema (letra)/ fonema (sonido) y automatizar la decodificación (lectura de palabras, pseudopalabras y textos) han demostrado su eficacia.

Intervención en dislexia con la Pizarra Dinámica 

En nuestra consulta de Bilbao trabajamos ayudando a niños con dislexia y otras dificultades de aprendizaje desde hace más de 10 años.

Al principio, vimos que con los métodos tradicionales los niños no mejoraban mucho. “No me podía sentar otra vez una tarde de 7 a 8 a volver a leer con un niño un texto 50 veces y luego preguntarle a ver si lo había entendido”. Los niños  llegan cansados del colegio y necesitan que los materiales sean estimulantes.

Necesitábamos hacer las cosas de otra manera. Estudiando las necesidades de los niños disléxicos y los nuevos recursos que podríamos utilizar, como por ejemplo el ordenador o los tablets, decidimos apostar fuerte por la informática.

El reto: ayudarles a superar las dificultades con la lectura y la compresión lectora; con la escritura, la ortografía y la redacción; o con la memoria de trabajo.

Para ello desarrollamos un software pionero en el sector denominado Pizarra Dinámica de Lectura, que permite mejorar la velocidad lectora y la precisión, acortando notablemente los plazos de intervención y garantizando resultados.

Un recurso que además permite entrenar a padres para que luego accedan online desde sus casas y puedan seguir el entrenamiento los días que no vienen a la consulta. De esta manera se hace posible el entrenamiento diario y se reducen enormemente los plazos.

Desde entonces utilizamos este software en todas nuestras intervenciones en dislexia y al mismo tiempo no hemos parado de evolucionar la aplicación (ya vamos por la versión 3.0). Además, recientemente, hemos abierto la posibilidad de que otros logopedas y psicólogos educativos, también puedan incorporar a su ámbito de trabajo la Pizarra Dinámica.

Puedes leer más sobre la aplicación en la siguiente página: Intervención en dislexia con la Pizarra Dinámica.

Como refuerzo, también desarrollamos otra herramienta que se puede instalar en cualquier smartphone o tablet con Android o IOS (iPhone / iPad), que facilita enormemente la memorización de distintas materias como pueden ser la tabla periódica, las capitales, los números romanos, el vocabulario de segundas lenguas… las opciones son ilimitadas. Puedes leer más sobre esta aplicación en el siguiente enlace: Lixta, una ayuda para memorizar.

Últimos estudios sobre dislexia

La dislexia históricamente se ha asociado de forma errónea a problemas perceptivos visuales, pero todos los estudios actuales demuestran que no es así. Cuando hablamos de reconocer los rasgos de las letras, no hacemos referencia a ver las letras al revés o en espejo, sino a la capacidad de reconocer los rasgos propios de una letra, que la diferencia de las demás. Veamos el ejemplo de la letra T:

Definición, diagnóstico y tratamiento de la dislexia (dificultades de aprendizaje)

Figura 1. Ejemplo de la letra T.

Su primer rasgo (raya vertical), lo comparten muchas letras (E, L, F; D etc.). Es el 2º rasgo (raya horizontal en la parte superior) el definitivo a la hora de diferenciarlo de otras letras. Esta capacidad de procesar los rasgos de las letras no es innata, el área occipito/temporal tiene que especializarse en dicha tarea. ¿Cómo y cuándo lo hace? Cuando nos enseñan a leer.

La facilidad para procesar los rasgos de las letras y vincularlas a su fonema correspondiente, la habilidad para hacerlo con combinaciones cada vez más complejas y la capacidad para realizarlo cada vez a más velocidad diferenciará a un “normolector” de un disléxico.

Estudios con resonancia magnética funcional nos están proporcionando cada vez mayor información de la base neuro-fisiológica del proceso lector. Estudios como el de la doctora Saralegui en el hospital de Galdácano confirman que existen 2 circuitos distintos implicados en la lectura. Un circuito superior (fascículo arcuato) implicado en la lectura de palabras nuevas y uno ventral (fascículo Fronto-occipital inferior) para la lectura de palabras conocidas.

causas-dislexia-circulos-implicados-en-la-lecturaEstos circuitos se corresponden con la ruta fonológica y léxica, cuyo desarrollo es vital para el proceso lector, y está en muchas ocasiones severamente afectado en casos de dislexia. Desde hace ya muchos años hemos centrado nuestra intervención en dislexia en nuestro gabinete en la mejora del rendimiento de las rutas de acceso al léxico. El entrenamiento específico diario durante 30 minutos en un periodo de 2,5 meses presenta unos resultados enormemente positivos.

En el estudio de Ibone Saralegui, los niños con dislexia se evaluaron durante la lectura, y sus redes neuronales activadas fueron comparadas con las de niños con desarrollo normal y con niños con supresión ocular secundaria a trastornos de la motilidad ocular. Los niños con trastornos de la motilidad tienen alterada la visión binocular, pero tienen una capacidad normal para leer.

Los patrones de activación fueron diferentes en los lectores con trastornos de la motilidad ocular que en aquellos con dislexia. El patrón de las personas con trastornos de la motilidad ocular fue muy similar a la de los niños normales. En los niños con dislexia se aprecia una hipoactivación de las áreas corticales implicadas en la lectura con activación del área de Wernicke contralateral. 

Esto es una prueba más de que la dislexia no es un trastorno visual. Debemos saber que el mejor tratamiento para la dislexia debe centrarse en el estímulo de la lectura y no en terapia visual.

 
 
 

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