Literatura y dislexia: Dentro de “Como pez en el árbol”

Eduardo HerreraPara logopedas, Para padres, Para profesoresLeave a Comment

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Como pez en el árbol es una historia escrita por Lynda Mullaly Hunt protagonizada por “Ally”, una alumna disléxica. La novela, con alto contenido autobiográfico, refleja de forma amena y conmovedora las dificultades de su protagonista en el sistema educativo.

He considerado interesante mostrar algunos pequeños párrafos que reflejan con gran sensibilidad sentimientos de un disléxico:

“Imagínate que cada vez que fueras a montar en bici estuvieras sufriendo por si se salen las ruedas. Y que cada vez que empezaras a pedalear, lo hicieran, pero tuvieras que montar de todas formas. Y que todas las veces hubiera gente mirando cómo se desarma la bici debajo de ti. Y que todos pensaran que la culpa la tienes tú, porque eres el peor ciclista del mundo.”

Cuantas veces me he cuestionado hasta qué punto es interesante y pedagógico mandar leer en alto frente a sus compañeros a un mal lector. Pedagógicamente no tiene ningún sentido porque no creo que en esos breves minutos de ensayo su lectura mejore. El alumn@ está anticipando toda la clase “cuando le tocará leer” en un estado de alerta que aumenta sus niveles de ansiedad. Suelen ser ensayos nada agradables en los que fracasan frente a sus compañeros y condicionan terriblemente la lectura, asociándola a experiencias negativas.

 

Otro tema recurrente, las faltas de ortografía y su evaluación:

“El rojo es el color de los semáforos y las señales de prohibido el paso, de las heridas, de las alarmas y de las quemaduras más graves. Representan alertas rojas y la fiebre alta. Los números rojos simbolizan las cuentas en negativo. El rojo implica peligro…. cuando me devuelven mis trabajos parecen soldados heridos.”

En los últimos años he notado como va calando el mensaje y cada vez se utiliza menos el bolígrafo de color rojo a la hora de corregir, especialmente las faltas de ortografía. Sin embargo la sensación de indefensión de un disléxico que presenta asociada disortografía es la misma aunque la sangre de sus soldados se tiña de verde. Por mucho que se fijen, se concentren y repasen su escrito, el parte de guerra no disminuye.

Sé que en determinadas asignaturas (lenguas) la correcta ortografía es un aspecto que los profesores se ven obligados a valorar. También he escuchado muchas veces: “si no les valoramos a ortografía nunca se van a fijar y no mejorarán. Tiene sentido, es interesante que se fijen, trabajen su dificultad y que intenten ir mejorando poco a poco. Deberíamos encontrar la forma de hacerlo sin que en el camino su autoestima acabe por los suelos. Mi propuesta es la siguiente:

En las pruebas escritas y exámenes, plantear a la clase que vamos a subir una décima la nota por cada tras frases escritas sin ninguna falta ortográfica (la cantidad de frases puede variar en función de la edad y curso). En ningún caso penalizar por los errores cometidos. De esta forma conseguimos premiar la buena ortografía y motivar a todos para estar atentos y mejorar su rendimiento ortográfico. De paso, no penalizamos a aquellos con grandes dificultades para acceder a la representación ortográfica de las palabras.

 

Dislexia y matemáticas:

“Cuando era más pequeña, me encantaban las matemáticas. Todo lo relacionado con los números. Pero ahora las mates incluyen letras. Incluyen historias muy largas con personajes y todo. En teoría, la historia desemboca en un número, pero a mí me impiden el paso las palabras.”

A lo largo de mi experiencia clínica he observado las enormes dificultades que entraña descifrar un enunciado matemático para alguien con dislexia. La mayor parte de mis informes contienen la sugerencia de leer en alto los problemas, en gran parte de los casos facilita comprender lo que les estamos pidiendo.

 

P.D. Señalar finalmente que hay un aspecto de la novela que no me ha terminado de convencer. El mito de que el disléxico tiene una forma de pensar distinta, casi siempre más creativa y claramente relacionada con genios. En un momento dado, el profesor le muestra muchos casos de famosos con dislexia, entre ellos Einsten, del que por cierto no existe ninguna evidencia de que lo fuera. Hay muchos famosos y gente de éxito profesional que no tienen un perfil disléxico. Una cosa es pensar que, en principio, la dislexia no va a ser necesariamente un impedimento para el éxito personal y profesional. Y otra es creer que es un don asociado a genialidad y creatividad.

 


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