Leer no mejora la ortografía

Eduardo HerreraPara logopedas, Para padres, Para profesores2 Comments

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Poco a poco vamos entendiendo cada vez más y mejor los procesos cognitivos implicados en la lecto-escritura. Considero interesante que revisemos la diferencia entre leer una palabra con rapidez y facilidad porque nos resulta frecuente y escribirla correctamente.

Nuestro cerebro dispone de un almacén “léxico” donde se guardan las palabras que más frecuentemente leemos. Cuanto más frecuente es una palabra más bajo es su “umbral de activación” (tiempo que invertimos en reconocerla). Cuanto más leemos más palabras forman parte de este almacén y más rápida es nuestra velocidad lectora.

Paradójicamente, el haber leído muchas veces una palabra no garantiza su correcta escritura. Cuando vamos a escribir una palabra nuestro cerebro la “recupera” de un almacén distinto al léxico, un almacén que habitualmente llamamos “ortográfico”.

Vamos a poner un ejemplo: dictamos la palabra nube a dos personas. El sujeto nº1 (con buena ortografía) busca la imagen mental de tal palabra en su almacén ortográfico y la encuentra con facilidad. La escritura se convierte en una copia de la palabra con un porcentaje de éxito ortográfico del 100 % y muy poco esfuerzo de procesamiento. El sujeto nº2 (disortográfico) busca en su almacén ortográfico, no encuentra su representación y se ve obligado a realizar una conversión fonema (sonido) / grafema (letra). En el proceso invierte mucho más tiempo y esfuerzo que el sujeto nº1 y sus posibilidades de éxito son del 50 %, porque afortunadamente solo tendrá que decidir entra la letra V o la B (si le hubiéramos dictado vaca sus posibilidades de éxito disminuirían llamativamente al tener que decidir entre V/B y C/K/Q).

Esta es la imagen que suelo emplear para explicar el proceso:

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Es frecuente encontrar a gente que no es aficionada a la lectura pero presenta una buena ortografía y viceversa, ávidos lectores con numerosos errores ortográficos. Como siempre cuento en mis charlas yo me encontraba (o encuentro) entre estos últimos. Era un adolescente muy aficionado a la lectura que suspendía constantemente en los dictados y escuchaba la famosa frase: . Al final llegué a creérmelo y me decía a mi mismo “tienes que fijarte más”. Me fijaba, me fijaba, pero a la hora del dictado volvían las dudas una y otra vez porque no “veía” la palabra. Siempre envidiaba a algún compañero o compañera, que en caso de duda escribía la palabra y al verla tenía la confirmación inmediata de si estaba bien o mal escrita.

Han pasado muchos años y ahora parte de mi trabajo es desarrollar el almacén ortográfico de muchos alumnos disortográficos y nunca les diré “es que no te fijas”.

Resumiendo, leer es una tarea muy recomendable para mejorar en lectura, pero no va a mejorar necesariamente la ortografía de los alumnos que no tienen facilidad para adquirir la representación ortográfica de las palabras. Necesitarán realizar otro tipo de tareas para probabilizar un avance en ese aspecto.

 


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2 Comments on “Leer no mejora la ortografía”

  1. ana

    Hola, me ha gustado tu artículo porque nos ayuda a comprender a los alumnos con disortografía, pero encuentro un poco confuso el titular. No hablas de qué pasa con las personas que no tienen esa dificultad. Veo que te basas en tu experiencia, personal y supongo que profesional, pero no citas estudios clínicos que confirmen esto.
    Yo puedo aportarte mi experiencia, también personal y profesional (soy maestra de infantil). En lo personal tengo una memoria muy visual y si bien me cuesta memorizar al pie de la letra, soy capaz de encontrar rápidamente la respuesta en un texto. Cuando estudiaba de joven, lo que más recordaba en el examen era lo que se había explicado en clase y lo que podía visualizar (recordaba perfectamente las imágenes del libro y dónde estaba la información), aunque fechas y definiciones al pie de la letra siempre me han costado más de recordar. Con las palabras me pasa igual, las veo. Soy bilingüe, porque aquí se usa por igual el castellano y el valenciano, hay palabras que son parecidas en las dos lenguas y no las confundo. A mí el leer sí que me ayuda a aumentar mi “almacén” de palabras y a relacionarlas con otras, y por supuesto a saber si son valenciano o castellano.
    Con mis alumnos también observo que comenten muchos más errores con palabras nuevas (que han de transferir de sonido a grafía por primera vez) que con palabras que son comunes y han visto muchas veces escritas. Por ejemplo los días de la semana que se escriben cada día, aunque tengan sonidos que pueden ser representados por dos grafías los escriben bien. Pero si dicto una palabra que no han visto nunca tienen más dudas, incluso se dejan letras. Así que, en mi opinión leer sí que ayuda a mejorar la ortografía, excepto en casos de personas con disortografía.
    Considero importante hacer esta aclaración porque al compartir el artículo sólo aparece el título y ya me ha sucedido con otros artículos que exponen que hay un aumento de dislexia debido a los métodos “constructivistas” , y luego cuando los lees compruebas que están basados en experiencias de alumnos con dificultades pero que no hacen un estudio científico del número global de alumnos del aula.
    Estas generalizaciones no ayudan a mejorar nuestro sistema educativo porque se centran en una parte y no ofrecen una visión integral ni científica. Es como si yo titulara un artículo: “Hacer deporte no es sano” y luego centrara mi artículo en las lesiones que produce el deporte en una parte de la población sin mencionar los beneficios que aporta a la gran mayoría.

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