5 razones para no hacer dictados

Eduardo HerreraPara logopedas, Para profesores8 Comments

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Recuerdo una ponencia sobre ortografía que dí en unas jornadas de lecto-escritura. En la presentación mostraba escaneados varios dictados de un cuaderno de clase de uno de mis alumnos (4º de primaria). El primero tenía fecha de 20 de Septiembre (nada más empezar el curso), y presentaba 17 errores ortográficos sobre 42 palabras. Llamaba la atención la adición de palabras (juntar indebidamente 2 palabras) y el error en la escritura de la “qu” (“tenía ce ir”, “macillaje” y “ecipo”).

La siguiente hoja del cuaderno estaba destinada a la copia (diez veces cada palabra) de los errores del dictado:

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El cuaderno estaba lleno de dictados y copias de las palabras mal escritas por el niño. Lo interesante es que al comprobar el último dictado (10 de Junio) se apreciaban 14 errores de 46 palabras que componían el dictado. Y curiosamente los más frecuentes eran la adición de palabra y los errores en la escritura de la “qu”.

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Ante tal evidencia, pedí a mi audiencia (150 profesores de primaria) si alguno de ellos tenía la sensación de que en su experiencia docente los dictados habían servido para mejorar la ortografía de algún alumno con dificultades ortográficas. Nadie alzo su mano… mi siguiente pregunta fue ¿Alguien me puede decir por qué seguimos haciendo algo que nuestra experiencia nos demuestra que no es efectivo?… la respuesta: “no sabemos que otra cosa hacer”.

 

5 razones por las que no hacer dictados:

 

1ª) No generan aprendizaje.
Los alumnos con pobre rendimiento ortográfico son los peores en los dictados desde los primeros cursos. Tras años de cuadernos plagados de dictados, siguen siendo los “peores” en los últimos cursos de primaria. Es curioso, porque los “buenos ortográficamente”, lo son desde los primeros cursos y cada vez son mejores. Estos últimos no necesitarían hacer dictados.

2ª) Son vividos como un castigo.
A una tarde llena de tareas escolares, hay que sumar la copia (entre 10 y 20 veces cada una) de las palabras erradas en el dictado. Dichas copias son vividas como un castigo. Como psicólogo siempre me ha llamado la atención utilizar una tarea o conducta (escribir y la ortografía) que quiero “instaurar” como un castigo.

3ª) No son motivantes.
Generalmente el texto a dictar es puramente aleatorio, y suele ser un pasaje del texto que se ha leído en lección de lengua.

4ª) Son difíciles de ajustar a un grupo.
¿Es del tamaño adecuado para mi clase? ¿Será el vocabulario demasiado complejo? ¿A qué velocidad lo dicto?

5ª) Afectan a la autoestima.
Semana tras semana los alumnos se enfrentan a una hoja llena de “señales rojas” que marcan sus errores y resaltan su diferencia respecto a los de otros compañeros que han nacido con “el don de la buena ortografía”. Es una sensación de “indefensión” terrible, porque, por mucho interés que pongan en mejorar les resulta imposible realizar un dictado correctamente.

Para intentar proteger la autoestima del alumno últimamente compruebo que se sustituye el bolígrafo rojo por el verde. Aunque como muestra la captura de uno de mis alumnos, aunque el mensaje esté en verde, no va a minar menos la autoestima:

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¿Qué podemos hacer ante este panorama? Me comprometo a sugerir alternativas más eficaces para trabajar la ortografía en mi siguiente post. ¡Os animo a que participéis en los comentarios!

Recursos recomendados:
  • Mobile learning para profesores
  • Pizarra Dinámica para logopedas y psicólogos
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8 Comments on “5 razones para no hacer dictados”

  1. laura

    Yo suelo hacer algo que llamo “running dictations” tanto en inglés como en español. Coloco a los alumnos en grupos de 4 o 5, con uno de ellos encargados de escribir (también pueden rotar). Cada dictado debe quedar algo lejos del lugar donde está el equipo, de forma que tengan que “correr” para leer las palabras y transmitirlas al encargado de escribirlas. (de ahí lo de “running” para el inglés). Siempre me ha dado resultado, entre ellos se obligan a que el que escribe lo haga correctamente y pasan un rato muy divertido. Algo ruidoso, eso sí…pero funciona. Al final de la actividad, coloco el dictado en la pizarra y ellos se dan cuenta de sus aciertos y errores.

    1. Eduardo Herrera

      Muchas gracias Laura por la aportación. ¡De eso se trata!, buscar distintas formas de conseguir que vayan desarrollando el almacén ortográfico y fijándose en la forma correcta de escribir las palabras sin que sea una tarea horrible y tediosa. Tomo nota, lo probaré con mis alumnos. Un saludo. Eduardo Herrera

  2. Pingback: 5 razones para no hacer dictados | I+DEL | Sco...

  3. Cristina

    Mi hija tiene dislexia (va a tercero de primaria) y en los dictados hace faltas de ortografía que le hacen repetir varias veces, entre 5 y 10 según el número de faltas que haga en cada dictado. Cuantas más faltas, más veces tiene que escribir cada palabra.
    La logopeda a la que la llevo me dijo el otro día que repetir y repetir las palabras no soluciona nada. De hecho, si no me pongo con mi hija, a veces las vuelve a copiar con el mismo error. Lo que me dijo que funcionaba mejor era escribir esa palabra pero utilizándola dentro de contextos con su significado, por ejemplo, escribirla bien pero dentro de una frase que invente ella.
    A ver si consigue algo ahora que se reunirá la logopeda con la tutoría de la escuela.
    Gracias por este artículo.

  4. Carolina

    Nosotros hacemos dictados “negociados”
    Primero dicto el dictado (4 o 5 líneas). Luego pongo a los alumnos por grupos de 4 o 5 y entre ellos tienen que escribir el dictado negociando como se escriben las palabras. Recojo el trabajo en grupo y corregimos juntos negociando como se escriben las palabras.

  5. MARIA

    Yo sí los uso en las sesiones de reeducación en pequeño grupo fuera de su aula. Les hago autodictados muy individualizados. Primero, de palabras que van aumentando en dificultad ante una foto o dibujo que representa a la palabra; esto me va bien para el afianzamiento de la asociacion fonema-grafema. Luego yo les proporciono una palabra y ellos han de inventar una sencilla oracion con ella; antes de escribirla gesticulamos con las manos cada palabra como si fuera el vagon de un tren (antes hemos puesto ejemplos en la pizarra de oraciones en forma de tren el que cada palabra es un vagón, leyendo siempre el tren de izquierda a derecha); así, además, interiorizan mejor la correcta separación de las palabras en la oracion. Por descontado antes se ha trabajado la mecánica de la lectura en primer lugar seguido de la caligrafia de cada letra y cada sílaba.

  6. Carlota

    Yo sí utilizo dictados, pero suelo hacer dictados de palabras. Primero trabajo la regla ortográfica, por ejemplo c/qu. Después les dicto palabras con C, después palabras con QU y finalmente mezclo ambas.
    También hago un inventario de cada alumno, recojo aquellas palabras que escriben el 80% (o más) de las veces mal y trabajo sobre ellas de forma individualizada.

    A mí sí me ha dado buen resultado, cuanto más trabajamos sobre ellas más familiar es para ellos y más fácil de escribir.

  7. Paco

    En Primaria, la realización de dictados dentro del aula, yo sí lo considero importante y beneficioso para los alumnos/as. Cuando se realiza el dictado, voy dando una serie de pautas en su realización que sin duda alguna el alumno/a va interiorizando.
    Por ejemplo:
    -Empezamos texto, ya sabéis como se escribe al inicio de texto…
    – Antes de p y de b… se escribe siempre…
    – ha comido, ya sabéis del verbo haber comido, el verbo haber, hacer y hablar se escriben siempre con…
    – Pedro es un nombre propio, ya sabéis como se escribe…
    – La “y”, conjunción, ya sabéis la y suelta nunca se escribe latina.
    – mil cosas más.

    Después de ir dando esta serie de pautas en cada dictado, se ayuda a los niños en la realización del mismo y os aseguro que el niño acaba comprendiendo e interiorizando muchas de las reglas ortográficas. Otra cosa es realizar un dictado sin ningún tipo de indicación, entonces escriben tal y como se les viene a la cabeza sin saber el porqué.

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